Apenas llevábamos 15 minutos de Sábado, pocas horas de Otoño… cuando Daniel vino al mundo. Daniel mi sobrino, hijo de mi hermana. Un niño no esperado, pero muy muy deseado.

La felicidad que sentimos cuando llegaste, fue sin duda lo mejor que nos ha deparado este maldito año. Espero que algún dia puedas leer estas lineas, y si ha de ser alguien quien no este aqui, que sea yo. Los medicos aun no saben que tienes, solo nos han dicho que estas malito. Sospechan que puedes tener Meningitis, pero a estas horas aun no saben nada.

Me da igual, las horas del sábado que pasaste en mis brazos mientras disfrutaba de tu olor, de tu sola presencia,  me bastan para saber que vas a luchar lo indecible para salir a delante. Y ver lo que espero que sea un mundo mucho mejor para ti y tus hermanos. Un mundo donde todo se respete mas, como la vida, como a los animales, como a las personas mayores… como a tantas cosas que todos los dias son pisoteadas sin piedad.

Quiero que la desazón que hoy siento, por no poder ayudarte, se convierta en tiempo. Para poder disfrutar de ti, para poder fotografiarte en cada instante maravilloso que te quedan por vivir. Por que no lo dudes Daniel, seras tu el que algún dia vengas a mi entierro.

Quiero que luches por ponerte bueno, para salir a la vida, y disfrutar de cada instante, como intento disfrutarlos yo.